Éramos tan libres en nuestra coraza de ingenuidad
Fuimos desmigajándonos sin patria ni ciudad
Muy abiertos a la tormenta que el tiempo arrastró
Imponiéndonos
Esos segundos como gotas de lluvia,
Aquellas horas como nubes,
Y los ceños trepados en miradas de abandono
Tal que pájaros planeando en bandada,
Traspasando nuestra cronología
Condenada por el color intenso
Gemido por tu otra boca incorpórea
A lo largo de la espalda
Chillado en un idioma invernal:
Que la Puta es puta para alcanzar la humildad
Pero aun así el gorrión canta
Desparramando silbidos nunca en soledad
Ni aferrado a la sociedad
Sino sumido en su personalidad.
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