domingo, 4 de abril de 2010

El Vestido

Las aceras detrás de los pasos… se olvidan.
Los rayos de otro atardecer de cielo roto.
Ciegamente no obedezco a nada, ni siquiera una pizca de obediencia a los detalles de lo que existente.
Se me escapa la vista por los aires de Doublé Almeida y la encuentro;
Nunca antes vista, sólo mía. Ensombrecida en el balcón.
Erguida, quizás en un onceavo piso, danzando su vestido
y cabellera con el viento
temblando al mismo son,
como una bandera a la hermosura,
sin darse cuenta que llamaba a gritos a la sinrazón,
la mujer hecha de contraste, recortada,
mezcla de su figura con el viento,
así se escapaba cuanta bestia de su figura,
cual puerta de un infierno terrenal,
subiendo a lo mas quebrado del horizonte,
huyendo con espanto de esa apagada sirena,
que de un momento a otro se desvaneció
dejando caer su vestido en forma oscilante y leve,
destrozando en silencio el balcon del onceavo
cubierto del satín que caia
abultándose sobre el suelo,
como cenizas de la gran ciudad.

HIJOS DE PUTA

viernes, 2 de abril de 2010

Bolsas al viento

Sangramos nostalgia a chorros
Dormidos los sentidos de algún modo
Que sienten la necesidad de estallar y llevarlo todo
Entrando por las ventanas ensuciando en lodo
Castigan a palos aquellos torbellinos y terremotos
Quietos pero nunca muertos completamente,
sacuden la mirada votando borbotones
de lluvia acida, carmín de ilusiones,
desencontrando pero al mismo tiempo
chorreando constelaciones
embelesándose de atracciones,
de gravedad en las ambas contemplaciones
PULSACIONES
Como el sinsentido roído por las olas
Las arenas y los quitasoles
Que al cerrarse fusilan el contraste
De nuestros corazones.

domingo, 28 de marzo de 2010

Mutantes

Éramos tan libres en nuestra coraza de ingenuidad
Fuimos desmigajándonos sin patria ni ciudad
Muy abiertos a la tormenta que el tiempo arrastró
Imponiéndonos
Esos segundos como gotas de lluvia,
Aquellas horas como nubes,
Y los ceños trepados en miradas de abandono
Tal que pájaros planeando en bandada,
Traspasando nuestra cronología
Condenada por el color intenso
Gemido por tu otra boca incorpórea
A lo largo de la espalda
Chillado en un idioma invernal:
Que la Puta es puta para alcanzar la humildad
Pero aun así el gorrión canta
Desparramando silbidos nunca en soledad
Ni aferrado a la sociedad
Sino sumido en su personalidad.

jueves, 11 de marzo de 2010

Supo que no era, que no la deseaba. La deseaba transformar en ella, pero su anhelo desesperado no bastaba, la miraba buscando rasgos de similitud pero se perdía entre el abismal desierto de sus ojos y la curva afilada de sus pestañas. Observaba esa piel blanca de maniquí, pero como un ancla en su memoria se hallaba aquella con su cutis dorado que atrapaba la sombra del roce corpóreo, una fricción que se deslizaba desbordando sus caricias como la niebla por el horizonte, una sensación imposible de realizar con esta suave piel de jazmín. Todo era distinto: el volumen de sus cuerpos, sus esencias, olores, contornos, perfiles. Eran tan desconocidos entre si que la confundía esa trasgresión, una confusión que la impulsó.
-Hay en usted algo que me obliga a recordar…-le dijo en vos baja y con la pupila fija
- envuélveme en tu bruma.
-Que curioso, yo vivo entre olvidos de aquellos que juraron amar- aspiró lentamente su cigarrillo para luego levantar su mano y dejar ver una etiqueta que colgaba de su muñeca amarrada de una cinta, la puso junto a su boca soplándola y haciéndola girar por una corriente de humo, mientras aquel soplido dejaba entre ver los números de un precio de pocos ceros.
Probaron que la noche no era un arco iris de neón sino, todo lo que pudieron imaginar antes de desaparecer ¿A dónde fueron? Solo los traficantes saben.

jueves, 7 de enero de 2010

Sueño sin dueño

Desde un oleaje gris
Casi paralelo de un anticolor con otro
Degüello sonrisas de viento o flores de aliento
Aquellas cristalizadas, atravesadas por luz y oscuridad
Casi tanto como el eco de tus palabras que confuso
Se acerca y me golpea susurro a caricia
No entiendo las distancias ni la profundidad de los colores
Ayúdame a distinguir aunque sangremos
Prométeme no abrir las alas, yo no abriré los ojos
Mientras el tiempo atraviesa el infinito
Rompemos el silencio salpicando borbotones
De nuestro intento de ausencia solar
Mañana brillará en tus ojeras la sombra de una pesadilla
Sabrás bien que fuimos parte de un sueño sin dueño